Jamas creí en nada me reí de las princesas, de los sapos, de las hadas de la nada tan inmensa, de esas falsas amistades, de millones de mitades, de personas que pasaron por mi vida y parecían ser reales.La vida en mis muñecas dibuja mi evasión, por cada corte que me hago en ellas pierdo la razón.
Me encierro y me libero, y sólo pienso en llorar, sé que pocos de los problemas se pueden solucionar, pero... ¿Qué más da? Cuando ya no queda nada... si perder la fe fue mejor que esperar a que llegara.
