Ojalá algún día encuentre a un hombre que no sea un cobarde, que se comprometa conmigo y con mi historia. Que no tema a lo que soy, a lo
que fui y ya no soy y a lo que posiblemente pueda llegar a ser. Pero no: todos ellos
huyen, porque es más fácil desaparecer que hacerse cargo o tomar posición en una
situación dolorosa. Nadie sabe enfrentar el dolor

